De Despeñaperros pa’ arriba y de Despeñaperros pa’ abajo. La percepción de una hablante sureña sobre las diferencias entre el norte y el sur peninsular.

Con la llegada del mes, os traigo una serie de tres entradas muy interesantes, concretamente tres entrevistas, en las que se abordará el tema de las diferencias (culturales y lingüísticas) entre el norte y el sur peninsular. He querido realizar una comparación entre la visión de una hablante sureña (residente temporalmente en el norte), el caso opuesto (la percepción de una hablante norteña residente temporalmente en el sur) y la percepción sobre los mismos aspectos de una chica inglesa, la cual ha residido tanto en el norte como en el sur.

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Ya en una entrada anterior, realicé una reflexión sobre un aspecto cultural (¡Estás en tu casa!) y en esta ocasión os traigo algo parecido. Es importante mencionar que estas entrevistas muestran las percepciones, visiones y experiencias personales de tres personas concretas, por lo que no se trata de generalizar, sino de reflexionar a través de unos casos específicos. 

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Pues bien, hoy abrimos la serie de entrevistas con Charo Márquez, una chica originaria de Córdoba (actualmente residente en Berlín) con la que he tenido oportunidad de vivir durante unos meses en Santander. Aquí nos presenta, después de esta experiencia cántabra, su visión sobre las diferencias entre el norte y el sur peninsular :

¿Has percibido prejuicios, positivos o negativos, de la gente del norte hacia la del sur?

Siempre han existido prejuicios y estereotipos, tanto de la gente del norte hacia la del sur como al contrario. Se dice de los del sur que somos más abiertos y más simpáticos, que trabajamos poco, que tenemos un acento “gracioso” (o, en su variante negativa, que hablamos mal) y que nos encanta la hora de la siesta. Como todo estereotipo o prejuicio, esto no se cumple en toda la gente del sur. Yo misma creo que soy un tanto excepcional: de salero andaluz estoy algo corta, soy simpática pero tímida, considero que soy trabajadora y mi acento no es gracioso, es normal (al menos para mí). Y hablar, yo hablo estupendamente.

¿Cuáles eran los estereotipos que tenías sobre el norte peninsular antes de vivir en esta zona?

De pequeña, cuando alguna vez conocía a alguien que hablaba la variante del norte (y con esto me refiero a toda modalidad que no fuera la de Andalucía, Extremadura o Murcia), lo primero que me venía a la cabeza era que esa persona era culta o de un alto nivel social. ¿Por qué? Porque era la variante del español que yo escuchaba en la televisión y la asociaba a alguien de alto standing, que había estudiado y, en definitiva, que “hablaba bien”. Esto ocurre porque hay muchos andaluces que tienen de sí mismos los prejuicios que los norteños tienen de nosotros, sobre todo el de que “hablamos mal”. Muchos andaluces asocian nuestra variedad dialectal a un mal uso de la lengua y, cuando escuchan a alguien del norte, sienten que están hablando con alguien “superior”, por decirlo de alguna manera.

¿Has notado hábitos diferentes en el norte?

No exactamente. Tampoco he estado demasiado tiempo como para notar muchos cambios: se hace la compra igual, se va al médico igual, se toma el sol igual. Quizá sí he notado un “no-hábito”: la siesta. Creo que en el sur se le hace más homenaje a esta parte del día, ya sea por el calor del verano que afloja el cuerpo o porque simplemente sea una costumbre. En el norte, la hora de la siesta NO es sagrada, en el sur sí (al menos en mi casa).

Evidentemente, el contraste climático es un aspecto de divergencia entre el norte y el sur, pero ¿ha habido algún aspecto cultural que te haya llamado la atención?

Quizás un poco la forma de vestir de la gente, que iba tan arreglada a diario como yo cuando voy a una boda. Sin embargo, no creo que eso sea característica del norte, sino algo más local o regional, propio de Santander. También he notado que la gente es algo más seria, pero eso es ya entrar en estereotipos. Quitando esto, no ha habido nada que me haya llamado mucho la atención.

Respecto a la gastronomía, ¿crees que es muy diferente?

No mucho. Es verdad que hay recetas del sur que no las suelen tener en el norte (como la de mi salmorejo querido), pero considero que, en general, la cocina española está muy extendida por toda la península y puedes encontrar casi todo tipo de platos (o recetas muy parecidas como, por ejemplo, las fabes y un guiso de habichuelas) en la mayoría de lugares.

Respecto a la lengua, ¿de qué diferencias te has percatado y puedes resaltar?

Laísmo/ Leísmo. A cualquier andaluz le salta una alarma en su cerebro cada vez que oye un laísmo de Madrid o un leísmo de las tierras más al norte (a menos que este último sea de persona en masculino, pues ese está bastante generalizado en el sur): escuchar “el coche le tengo roto” o “la mandé un e-mail” nos choca mucho y nos damos cuenta al instante.

También me ha llamado mucho la atención la manera de formar los diminutivos en el norte de España (vamos, en Santander, que es donde he estado viviendo). En lugar de “gatico”, “tiendecita” o “mesilla”, ellos dicen “gatuco”, “tienduca” y “mesuca”. ¡Y los utilizan mucho!

Después de un tiempo, aunque no muy extenso, viviendo en el norte, ¿cuál es tu percepción global de los cambios entre el norte y el sur peninsular? ¿Ha cambiado mucho tu opinión respecto a los estereotipos que has mencionado en la primera pregunta?

Quien haya salido de su región y haya conocido otras culturas (ya sea dentro o fuera de España) se habrá dado cuenta de que, al final, los estereotipos solo son eso, estereotipos. Te encuentras a mucha gente que se sale de la regla y, por eso, yo me he sentido a gusto en todo momento durante mi estancia en el norte. He vivido con dos chicas de Madrid y Barcelona y, a pesar de nuestro origen, hemos conectado muy bien y rápidamente. Los estereotipos existen porque una mayoría de individuos dentro de un grupo cumple con un perfil determinado. Sin embargo, yo he estado en contacto con gente muy abierta y respetuosa, cualidades que son clave para sentirte bien con los demás y hacer que los demás se sientan bien contigo. Por tanto, a pesar de los pequeños aspectos diferentes entre norteños y sureños, mi estancia ha sido agradable y, en todo momento, me he sentido una más.

Charo, muchas gracias por dedicarle un tiempo a reflexionar sobre esto, sobre todo, porque te lo he pedido en una época de saturación laboral. ¡GRACIAS! 

Hasta aquí la visión de Charo, pero ¿cuál es vuestra percepción? ¿Estáis de acuerdo con ella? Espero vuestros comentarios.

Hasta la semana que viene.

Adela

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6 comentarios en “De Despeñaperros pa’ arriba y de Despeñaperros pa’ abajo. La percepción de una hablante sureña sobre las diferencias entre el norte y el sur peninsular.

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  2. Gracias, estas entrevistas me han gustado mucho. Seguramente las voy a utilizar en mis clases. Espero la próxima, la de la chica inglesa. Sería interesante también una vídeo entrevista.

    • Muchas gracias Errico. La próxima entrevista es muy muy interesante. Me alegro de que puedas utilizar este material, desde luego, es muy útil. Tendré en cuenta tu consejo, no lo había pensado, pero una videoentrevista es una idea genial.
      Un saludo y gracias por leerme.
      Adela

  3. Pingback: ¿De Despeñaperros pa’ arriba y de Despeñaperros pa’ abajo? La percepción de una hablante extranjera sobre las diferencias culturales entre el norte y el sur peninsular | espaÑela

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