De Despeñaperros pa’ arriba y de Despeñaperros pa’ abajo. La percepción de una hablante norteña sobre las diferencias entre el norte y el sur peninsular.

Hoy, con la llegada de una nueva semana, os traigo la segunda entrevista sobre las diferencias (culturales y lingüísticas) entre el norte y el sur peninsular. Como ya avancé en la entrada anterior (De Despeñaperros pa’ arriba y de Despeñaperros pa’ abajo. La percepción de una hablante sureña sobre las diferencias entre el norte y el sur peninsular), en esta entrada os presentaré la visión de una hablante norteña sobre estas diferencias. ¿Coincidirá con las percepciones de Charo, la hablante sureña que compartió con nosotros sus percepciones?

norte-o-del-sur-40816774

Como también indiqué, aunque me gustaría recordarlo, esta entrevista muestra la visión y opiniones de una persona concreta, con vivencias y experiencias particulares, por lo que no se trata de hacer de esta entrevista una generalización, sino de conocer las percepciones de una hablante norteña que ha vivido en el sur (concretamente en Andalucía).

22

En esta ocasión, tenemos la oportunidad de leer las reflexiones de Isabel Aguirre. Isabel es natural de Bilbao, aunque sus estudios la llevaron hasta Granada, ciudad en la que residió durante unos años. Además, está vinculada estrechemente con el sur, dado que durante su estancia en Granada conoció a un sevillano, el cual a día de hoy es su marido. Con Isabel, al igual que con Charo, tuve la oportunidad de coincidir en Santander durante el desarrollo de nuestros estudios de máster.

Sin más preámbulo,os dejo con  Isabel y sus percepciones sobre las diferencias entre el norte y el sur peninsular:

¿Has percibido prejuicios, positivos o negativos, de la gente del sur hacia la del norte?

Sí. En los años 90, ser vasco se relacionaba rápidamente con ETA. Se percibía el rechazo inmediato. Ahora, parece que se ha suavizado mucho la tensión política y nos miran mejor, a veces, con curiosidad.

 ¿Cuáles eran los estereotipos que tenías sobre el sur peninsular antes de vivir en esta zona?

Que siempre están de fiesta, que se trabaja poco,…

 ¿Has notado hábitos diferentes en el sur?

Sí. Las  comidas son muy distintas: se va de tapas en lugar de comer sentados, se pica más que sentarse a la mesa a comer un primero y un segundo, se bebe más cerveza y menos vino, se come más en la calle (la gente cocina menos en casa) y los encuentros son en la calle (la gente no te invita a su casa).

Evidentemente, el contraste climático es un aspecto de divergencia entre el norte y el sur, pero ¿ha habido algún aspecto cultural que te haya llamado la atención?

Me llama la atención la Semana Santa, esa emoción y esa tradición, sobre todo, en una sociedad que ya no es practicante. Para mí, estéticamente, es bellísima.

Además, en general, creo que la gente del sur es más individualista y la gente del norte más de grupo, esto se plasma muy bien en los bailes. Las sevillanas (que a mí me encantan y las bailo siempre que puedo) es un baile donde la mujer se luce, es una seducción, un cuerpo a cuerpo.  En el norte, en cambio, en las fiestas cuando se baila, las danzas son más bien grupales. Se sale en cuadrilla, en peñas (los blusas de Vitoria, las peñas taurinas en Santander, etc.), no hay ese lucimiento de la mujer.

Otra cosa que me llama la atención de Andalucía, en concreto de Sevilla, es el clasismo permitido, el hecho de que todavía se vea una sociedad dividida en señoritos y el “resto”. Pienso que el hecho de que el seseo esté admitido y el ceceo se vea como algo casi “vulgar” se debe a restos de esta vieja distinción entre el señorito latifundista y la clase obrera.

 Respecto a la gastronomía, ¿crees que es muy diferente?

Absolutamente. En el sur: se pica, se comparten las raciones y, a menudo, se bebe más que se come. En el norte: ¡la comida es algo muy serio!

A mí, personalmente, me gusta tanto un chuletón como unas ortiguillas de Cádiz y un buen plato de jamón nos gusta a todos, ahí no hay discusión.

 Respecto a la lengua, ¿de qué diferencias te has percatado y puedes resaltar?

La forma de hablar del sur es más amable, más suave. El hecho de aspirar las jotas, de no terminar las palabras acabadas en s o la entonación hacen la lengua menos formal. Esto facilita el charlar en la calle de una forma más natural con el señor del bar, con el dependiente de la tienda, etc. Cuando llego al sur, es como si me oyera decir eses por todas partes, pero no puedo dejar de hacerlo y me encuentro, a veces, hasta cursi.

También, hay muchas palabras y expresiones distintas; ¡hasta los refranes cambian! Hace poco que he aprendido un refrán andaluz: Como sé que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta, te echo un ladrillo.

 Centrándote en tu experiencia personal, ¿cuál es tu percepción global de los cambios entre el norte y el sur peninsular? ¿Ha cambiado mucho tu opinión respecto a los estereotipos que has mencionado en la pregunta 1 con el paso del tiempo y el contacto con la gente?

Partiendo de que todas las personas somos iguales, independientemente de donde hayamos nacido, sí pienso que el clima condiciona muchísimo la forma de ser de la gente. Pienso, por ejemplo, que en el sur están mentalizados de que hay días y horas en que hay simplemente que esperar a que pase el calor; eso proporciona paciencia y aceptación al medio. Creo que esto es una gran diferencia. También es cierto que el calor se percibe de forma muy distinta: para los “cantábricos” supone muchas veces un problema, mientras que en el sur es algo con lo que se convive y no se percibe como tal. Por el contrario, los norteños asumimos como algo natural, incluso positivo, el tiempo nublado y la lluvia; en cambio, a la gente del sur les suele resultar deprimente. De hecho, todas las personas que conozco del sur que viven en el norte, se acostumbran a “todo” menos a la humedad y a la falta de sol.

 ¿Algo más que te gustaría destacar?

También es distinto el papel de las madres: la madre vasca es casi matriarca y junta a la tribu alrededor de la comida. A mí me cuesta aceptar a una madre que no cocine porque es lo que he visto siempre en mi familia y en mi entorno y, aunque los tiempos han cambiado y las mujeres trabajamos fuera de casa y muchas veces no tenemos tiempo de cocinar, es algo que espero de una “madre”. En Andalucía, a menudo, no ocurre así, lo cual, objetivamente, me parece normal, pero, inconscientemente, cuando lo veo, lo rechazo.

Isabel, te agradezco enormemente tu colaboración en mi blog. Gracias por tu entrevista y por compartir con los lectores tu visión y tus experiencias.

¿Os sentís reflejados en las opiniones de Isabel?

Deja tu comentario.

Adela

PD: La semana que viene os traigo la percepción de una chica inglesa que ha residido tanto en el norte como en el sur. ¿Qué diferencias percibe ella?, ¿Son las mismas que percibimos los hablantes nativos? La semana que viene lo sabremos. ¡No os lo perdáis!

Anuncios

2 comentarios en “De Despeñaperros pa’ arriba y de Despeñaperros pa’ abajo. La percepción de una hablante norteña sobre las diferencias entre el norte y el sur peninsular.

  1. ¡Buen complemento a la entrada de la semana pasada! Es curioso cómo cambia la percepción de un mismo país a través de los ojos de una persona.

    Felicidades, Adela, por esta iniciativa que nos permite cuestionar nuestras propias estructuras mentales.

  2. Pingback: ¿De Despeñaperros pa’ arriba y de Despeñaperros pa’ abajo? La percepción de una hablante extranjera sobre las diferencias culturales entre el norte y el sur peninsular | espaÑela

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s