¡NO TE HAGAS EL SUECO!

Ya hace tiempo que vengo siguiendo una página de Facebook que constantemente escribe sobre el origen de algunas expresiones españolas que todos conocemos y empleamos, pero de las cuales desconocemos el origen y su porqué, esto es, cual fue el contexto en el que surgió.

Puesto que mi blog está dedicado a la enseñanza del español decidí que algún día escribiría sobre el origen de alguna expresión que en parte estuviese relacionada con los temas que aquí trato, aunque es cierto que me suelo mover dentro del ámbito de la lengua de forma amplia, pues trato  aquellos temas que llaman mi atención.

Pues bien, la primera expresión que he elegido es “hacerse el sueco”, cuyo significado es: ‘hacerse el desentendido; no hacer caso alguno a lo que se está diciendo pero de manera intencionada, es decir, hacer oídos sordos, hacerse el tonto‘.

De esta expresión se barajan tres orígenes, pero estoy segura de que el que parece el más aceptable os va a sorprender.

El primer origen alude a la personalidad de los propios suecos, los cuales parecen caracterizarse por el disimulo y la envidia, pero parece que la frase aluda a estas cualidades, por mucho que los suecos las posean o las dejen de poseer, sino que la frase alude más a hacerse el sordo. Por esta razón no se considera del todo válida etimología.

La segunda posible etimología tiene que ver con los marinos suecos que llegaban a las costas españolas, y que por desconocimiento del idioma, hacían oídos de mercader a lo que se les decía en aquellos puertos en los que desembarcaban.

Pero parece ser que el verdadero origen de esta expresión está en la palabra latina soccus (especie de pantufla empleada en la época romana por mujeres y comediantes). Esto es, ese tipo de calzado era el que llevaban los cómicos en el teatro romano antiguo, tipo de calzado diferente al que empleaban los actores en las tragedias.Si a este elemento clásico añadimos que la expresión en sí viene a significar ‘hacerse el tonto’ o ‘hacerse el torpe’, es decir, no querer entender u oir lo que se dice, la expresión tiene un sentido total.

Con esto vemos que el origen de la expresión nada tiene que ver con los suecos de Suecia, aunque con ese sentido la frase también tiene su significado porque  ¿qué ocurre cuando pasamos la frase a femenino?, ¿hacerse la sueca no parece que tiene más relación con el segundo de los orígenes?, ¿es una desviación la expresión hacerse la sueca

En mi opinión es muy posible que la expresión hacerse la sueca sea el resultado de adaptar la expresión al género femenino, lo que puede hacer que dudemos acerca del origen. Pero la etimología de la propia palabra demuestra que el último origen es el correcto, pues de esa palabra latina también procede la voz zoquete, la cual se emplea para designar al hombre torpe y obtuso.

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