Español para niños

Hace unas semanas dediqué mi primera entrada a reflexionar sobre las diferencias entre enseñar nuestro idioma, el español, a niños y enseñarlo a adultos.

Estos días, después de varias de semanas de aprendizaje, he finalizado el curso “Español para niños” que ha llevado a cabo la Editorial Edinumen. Han sido unas semanas de aprendizaje, en las que no solo he aprendido a través de los vídeos tutoriales de diferentes profesionales, sino lo más importante es que he podido aprender de la experiencia de muchos de los compañeros que se dedican o se han dedicado ya a la enseñanza del español como lengua extranjera, puesto que yo todavía no tengo experiencia en este campo.

Cuando decidí matricularme en un curso de español para niños lo que buscaba era aprender a través de diferentes profesionales como enfrentarme a una clase en la que los alumnos son niños, esto es, me interesaba saber, entre otras muchas cosas, cual era el papel del profesor en la clase de español para niños.

Sinceramente, este curso me ha ayudado mucho en ese aspecto, se ha tratado mucho el tema de cómo el profesor debe enfrentarse a la clase y cuáles son los diferentes recursos que puede emplear.

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Una de las cosas que me han llamado más la atención y que creo que un profesor nunca puede olvidar es que el profesor es el guía de la clase y de los alumnos, pero NUNCA debe olvidar que debe aprender de los alumnos igual que los alumnos aprenden de él porque enseñar no implica que no se pueda aprender. al revés.

En resumen, el curso ha sido muy gratificante, además de que el hecho de poder aprender de otros profesionales es una gran oportunidad.

Si estáis interesados en realizar algún curso de este tipo podéis encontrar información en la página de Edimunen, y si queréis conocer las opiniones de personas que lo están realizando en este momento o lo han realizado ya, podéis verlas a través del hashtag #MOOCeleniños en Twitter.

 

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Lengua de signos

Cada vez que veo este vídeo me emociona el esfuerzo que han tenido que realizar todos esos niños y, en especial, esa profesora para que ese proyecto tan complejo, como es que unos niños de infantil graben un vídeo en lengua de signos, salga adelante porque para los niños es muy difícil hacer movimientos tan precisos con las manos a la vez que cantan una canción de letra bastante compleja para su edad.

Yo siempre he estado bastante interesada en aprender lengua de signos, es algo que siempre ha llamado mi atención. Pues bien, esta semana he tenido la oportunidad de asistir a mi primera clase de esta lengua. Era algo que llevaba queriendo hacer hace mucho tiempo y ahora he decidido iniciar mis conocimientos en lengua de signos española. Fue una clase maravillosa, aprendí mucho y salí muy satisfecha.
Ahora valoro mucho más a la profesora que ha trabajado con estos niños la lengua de signos porque no es nada fácil. Imagino las horas de trabajo, pero creo que la satisfacción tiene que ser inmensa, al ver lo que han conseguido unos niños tan pequeños, los cuales estoy segura que depositaron toda su ilusión en un proyecto como este.

¡Aprovechemos la ilusión de los niños para hacer más fácil su aprendizaje porque está claro que ellos están abiertos a todo y son capaces de aprender cualquier cosa!

Español para niños

Como ya mencioné en mi primera entrada, no tengo experiencia en el campo de la enseñanza de español para extranjeros, pero hoy quiero reflexionar sobre las diferencias que creo que existen entre enseñar un idioma a un niño y enseñarlo a un adulto.

Cuando los adultos nos planteamos tenemos unas ventajas y unos inconvenientes. Una gran ventaja es que tenemos una conciencia metalingüística de nuestro idioma, hemos estudiado nuestro idioma y conocemos en mayor o menos medida los elemento de los que se compone. Esto hace que podamos establecer relaciones entre nuestra lengua materna y la lengua que estamos aprendiendo, aunque también hace que cuando nos enfrentamos a un fenómeno que no se da en nuestra lengua nos cueste asimilarlo.

En el caso de los niños, las cosas son diferentes. Ellos han aprendido un idioma, pero aún no tienen conciencia de él, en el sentido de que no conocen los elementos profundamente los mecanismos de la lengua, a pesar de que los emplean perfectamente. Los niños por esta razón tienen una “mente más abierta” hacia el aprendizaje de idiomas, su lengua no les condiciona a la hora de aprender los fenómenos de otra lengua. 

También hay diferencias entre los métodos de aprendizaje entre niños y adultos. En el caso de los adultos se parte en la mayoría de los casos de esos conocimientos previos que tiene el aprendiz, mientras que en el caso de los niños se parte desde cero y por su condición de niños se busca un aprendizaje mucho más dinámico, más activo y que les permite interiorizar el idioma que están aprendiendo jugando. Por esto a la hora de enseñar español a un niño debemos crear una clase activa, dinámica y motivadora, además de aprovechar esa mente abierta dispuesta a absorber cualquier cosa.

Finalmente, me gustaría referirme al apartado del Centro Virtual Cervantes dedicado al aprendizaje de español para niños.

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Si vemos esta sección desde el principio observaremos que las diferencias existentes entre enseñar a un niño y a un adulto difieren muchos, por razones como las que antes he mencionado.

Espero vuestros comentarios.

Adela